Cuestión de estilo

Foto de Thibaud Saintin vía Flickr

#CambioMetodológico es uno de los hashtag más comentados en el claustro tuitero. También está presente en otros muchos foros pedagógicos. Sin ir más lejos, en este blog le dedicamos una etiqueta, un corto y cantidad de entradas.

¡No puedo sumarme al cambio!

En demasiadas ocasiones, el cambio metodológico se vincula con la transición que va del "examen" al "proyecto". Una simplificación que representa un gran obstáculo. Muchos docentes se sienten excluidos por esta visión tan restrictiva, y se hacen preguntas del tipo: "¿Cómo voy a prescindir del examen si mi alumnado tiene la Selectividad a final de curso?" ¡Imposible! "Esto del cambio metodológico no es para mí", piensan.


Un examen, dos estilos

El método que empleamos es solo la punta del iceberg, la consecuencia algo mucho más trascendente: EL ESTILO DOCENTE.


Más que el método, lo importante es cómo lo aplicas

El estilo docente es el resultado de UNA GRAN ECUACIÓN que realizamos todos los que nos dedicamos a esto de la educación, y la planteamos a lo largo de todo nuestro periodo formativo y laboral. Una ecuación amplia y compleja. Cada vivencia, cada lectura, cada reflexión... generan un nuevo sumando. La ecuación siempre es diferente, siempre personal. Así se gesta el modelo de profesionalidad, pero mejor analizarlo con un ejemplo tomado de un instituto cualquiera.

Pongámonos en situación: concluye el tema y el departamento determina que todos los grupos tienen que realizar el mismo examen. Un recurso de evaluación similar que aplican diferentes docentes con estilos también diversos.

Primer estilo. El docente pone el examen de forma sorpresiva y avisa: "La nota será definitiva". Durante el desarrollo de la prueba amenaza constantemente con retirarla ante la más mínima sospecha de intento de copia. Por supuesto, corrige afinando a dos decimales: un 4,99 es suspenso... Seguro que has sufrido este estilo docente en tu etapa de estudiante.

Segundo estilo. La fecha del examen es fruto de un consenso con la clase. En los días previos se han trabajado tareas similares a las del examen, incluso técnicas de estudio. El día D empieza con una llamada a la tranquilidad: "Es solo una nota más de clase". Habrá oportunidad de recuperación. El alumnado participa en la corrección, aplicando los criterios de evaluación a los ejercicios de otros compañeros.

Ante la misma asignatura y examen, la experiencia de las personas implicadas difiere sobremanera. Y todo por una cuestión de estilo.
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