Aprender de los fracasos

Foto de Jeremy Segrott vía Flickr

Ajustar la exigencia de una tarea al nivel de competencia de la persona que la va realizar no es nada fácil. De hecho, es frecuente equivocarse en este cálculo y proponer retos inalcanzables, ¿cómo los afrontan nuestros alumnos? La profesora Carol Dweck ha analizado las diferentes reacciones ante obstáculos insalvables, y traslada una pregunta a la comunidad educativa: ¿la escuela enseña a gestionar el fracaso de forma adecuada?

«Todavía no». No es la respuesta a la pregunta, aunque podría serlo. Es la expresión que han empezado a usar en algunos colegios para sustituir al tradicional «suspenso». Un «todavía no» supone «pronto sí» o «con más trabajo sí». Entiende que el fracaso no es una situación permanente, sino un estado temporal del que se puede salir con la actitud adecuada. La cultura emprendedora lo comprendió muy bien. La quiebra empresarial dejó de ser un estigma hace tiempo. Es más, en el mundo de las startups no eres nadie si no te has arruinado varias veces. «El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez con más inteligencia», dijo Henry Ford. Sería una lástima que en la escuela no se pensara así.

Ford tenía lo que Dweck denominó «mentalidad de desarrollo». Concebía el fracaso como una oportunidad de crecimiento personal. La investigadora también encontró individuos con una actitud antagónica, a la que llamó «mentalidad fija», y que conlleva un proceso de hundimiento personal. Es algo así como estar «suspenso», que según la RAE significa quedarse en un estado de desconcierto que impide actuar, hablar o pensar.

Cada una de las 200 bombillas que no funcionaron me enseñó algo que probé en el siguiente intento. Thomas Edison

Evolucionar hacía el «todavía no» es mucho más que cambiar los términos de la calificación, es promover la «mentalidad de desarrollo», asumiendo consideraciones pedagógicas como:

Valorar más el PROCESO (la involucración, el esfuerzo y el progreso) que el producto
Ayudar a VER EL HORIZONTE que se puede alcanzar con un buen trabajo
Demostrar CONFIANZA y APOYO en los momentos de dificultad

De acuerdo con la teoría de Dweck y parafraseando a Ford, el fracaso de la escuela del «suspenso» no es más que una oportunidad de empezar de nuevo con más inteligencia... con una nueva pedagogía que permita progresar hacia el «ahora sí».

Recuerda que unas veces se gana y otras... se aprende. Pepe Jiménez @jjmdruso


23 comentarios

  1. Muy interesante artículo.Concuerdo con las ideas que aquí se presentan.Gracias

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  3. Me parece muy adecuado promover esta cultura de estás en el camino correcto y lo estás haciendo bien, porque te hace que sigas adelante ya que te queda menos y no haciéndote sentir peor por el hecho de que compañeros hayan aprobado ya y tú no. Somos diferentes y tenemos circunstancias diferentes, igual tu compañero a dedicado más horas que tú a estudiar o se le da mejor memorizar o a tenido más suerte que tú en un examen, quién sabe; la gente te puede adelantar en algunos aspectos por diferentes cosas, pero tú no lo estás haciendo mal. Esto es verdad que contribuiría positivamente en nuestra actitud, estoy convencido.

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  4. Totalmente de acuerdo con que en la escuela no se enseña a gestionar el fracaso. No se enseña ni a los alumnos ni a los padres. Hoy en día un alumno cuando suspende le preocupa más que sus padres le vayan a regañar por haber suspendido que el mero hecho de no haber alcanzado los objetivos de algo porque o bien no ha trabajado lo suficiente o porque no lo ha entendido bien. Debería, en los centros docentes, enseñar, tanto a padres como a alumnos al gestionar el fracaso, a no verlo como algo totalmente negativo, si no a verlo como una nueva oportunidad para mejorarlo y poder ser mejores.

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  5. Cambiar el tradicional "suspenso" por el "todavía no" me parece una idea genial que ayudaría a los alumnos a no perder la motivación y la esperanza en conseguir sus objetivos. "Todavía no" indica, como se dice en el blog, que pronto será un sí y que el "no" no será permanente. Esto haría que desapareciera el sentimiento de incapacidad que pueden presentar los alumnos cuando no llegan a los objetivos marcados.

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  6. El fracaso es un estado de ánimo pasajero en el cual debe de pasar todo individuo en algún momento de su vida para superarlo y saber que se puede salir de ahí, ver sus errores para no volver a caer. El fracaso te ayuda a desarrollarte como persona tanto intelectual como personal, a superar retos en tu vida los cuáles crees que no puedes superar.

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  7. MARIA DOLORES GONZÁLEZ PÉREZ2 de noviembre de 2018, 8:54

    Otra cosa nueva que hemos aprendido con este artículo. Creo que este planteamiento de "un todavía no" es muy acertado. Sin duda, de ahora en adelante lo tendré muy presente ya que, sin duda, es muy necesario ir introduciendo estos "pequeños" cambios en las prácticas docentes. Por ejemplo, como es el caso para contribuir en la percepción del fracaso, no desde el punto de vista de la culpabilidad o el victimismo, sino como una experiencia más de la vida de la que poder aprender.
    Creo que en generaciones pasadas, como la nuestra, a la mayoría nos han educado y enseñado utilizando el lenguaje de una forma poco constructiva como, por ejemplo, eres malo, eres bueno,... Un lenguaje con el que sin darnos cuenta atribuimos cualidades a las personas en lugar de a los hechos concretos o a las circunstancias. Y es, sin duda, complicado modificar esta manera tan interiorizada que tenemos de expresarnos. Pero, con constancia se puede conseguir porque es importante y positivo para el desarrollo personal de nuestro alumnado.

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  8. Hoy en día sería imposible desarrollar una tarea específica para el nivel de cada alumno, porque conocer a cada niño individualmente es una tarea difícil. Por lo que conociendo la metodología que tenemos actualmente, me parece muy buena idea cambiar el término “suspenso” por “todavía no” ya que favorece la motivación. La escuela tiene que empezar a cambiar el concepto que tienen los alumnos para que dejen de preocuparse por no aprobar y que se queden con lo que han aprendido a lo largo de ese proceso, intentando que comprendan que se puede aprender de los fracasos. Los docentes no tienen que darle tanta importancia al resultado final, sino elogiar el esfuerzo que realiza cada niño por superar una tarea y no elogiar solo a los que aprueban. Esta sería una manera de ayudarles para que no se desmotiven.

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  9. El simple hecho de cambiar la palabra suspenso por “todavía no” genera una sensación diferente al no superar un examen. Quizás sea una buena manera de motivar a los estudiantes para seguir progresando en lugar de penalizarlos por no alcanzar la nota mínima. De momento suena bien, pero creo que con el paso del tiempo esta expresión acabaría adquiriendo el mismo significado que “suspenso”. Con lo que sí estoy de acuerdo firmemente es con enseñar que los fracasos no son necesariamente malos, y de todos se puede sacar un aprendizaje para mejorar en el futuro. Es inútil obsesionarse con el error, hay que aprender de él.

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  10. Rafael E. Reigal Garrido4 de noviembre de 2018, 1:45

    Yo creo que este asunto tiene dos dimensiones. Por un lado, es necesario convivir con el fracaso. Es algo natural en la vida, que hay que saber afrontar y aprender de ello. Si no se admite el fracaso muchas veces no existirá el impulso por intentar cosas nuevas que permita avanzar. Por otro lado, a las personas hay que enfrentarles a situaciones de éxito. De hecho, en los primeros años escolares, las experiencias de éxito ayudará a mejorar la autoestima y la capacidad de eficacia personal que tendrá repercusión positiva cuando haya un enfrentamiento a una situación de fracaso. Por ello, considero que son dos caras de una moneda que deben ser gestionadas adecuadamente para procurar un desarrollo más adecuado de los alumnos.

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  11. La visión que se muestra del fracaso, no como algo irrevocable y sin solución, sino como una oportunidad de la que puedes y debes aprender, es fundamental.
    Cambiando esa expresión a la hora de calificar al alumno/a, y pasar de un “suspenso” a un “todavía no” creo que sería algo que mejoraría mucho a éstos, ya que no le estás diciendo que se rinda, estás motivándolo a que siga intentándolo.

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  13. Ojalá estuviera más extendida la idea de "todavía no" y no la de "suspenso". Esta última, desde luego ayuda mucho menos porque está asociada a la idea del fracaso y de la ineptitud. La primera, por el contrario, promueve el desarrollo y alienta a conseguirlo, si no es ahora, dentro de poco.
    Como alumna que ha recibido algunos "suspensos", puedo decir que si me hubieran dicho "todavía no", me hubiera sentido menos fracasada y me hubiera desanimado menos para conseguir mis objetivos.
    Como futura docente pienso tener muy en cuenta esto para animar a crecer a mis alumnos y a aprender de sus errores.

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  14. Muy de acuerdo con el texto. Muchas personas, no solo alumnos, tienen un miedo horrible al fracaso. A causa de esto surgen muchas inseguridades, ansiedad a la hora de afrontar exámenes o pruebas evaluables donde puedan fracasar, etc. Creo que deberíamos concienciarnos que no hemos nacido sabiendo todo, si fuera así, viviríamos en un mundo completamente aburrido. Estamos aprendiendo, no sabemos las respuestas porque, de ser así, no seríamos alumnos y, como estamos aprendiendo tanto a nivel educativo como en nuestra vida diaria, podemos permitirnos equivocarnos. No pasa nada, simplemente al cometer un error y clasificarlo como tal, seremos capaces de buscar alternativas hasta que una de ellas deje de serlo.

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  15. Todos los docentes, padres y personas dedicadas a los niños/as en el ámbito familiar o educativo deberían leer esta publicación, nada hasta ahora me ha parecido tan exitoso y real. Me encanta la iniciativa del “todavía no”, “a la próxima” o también tu puedes. Los alumnos necesitan mensajes motivadores, que le permitan lugar por su sueños y no aquellos mensajes que solo producen desánimo o desinterés.
    Muchos docentes siguen utilizando la antigua metodología del examen o control para evaluar al alumnado. Pensáis qué los pequeños de primaria están preparados para asumir continuas pruebas cada vez que finaliza el temario, yo creo que no, que en muchas ocasiones son innecesarios. Debemos de valorar el proceso y la involucración en el aula, no insignificante clasificación.
    Además, animar y motivar al alumnado en su aprendizaje, no incentivarlo al fracaso.

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  16. Me parece muy interesante la iniciativa y la actitud de los centros educativos que hayan dado el paso hacia la evaluación con el "todavía no". Como se habla en post anteriores, es importante generar la confianza y seguridad en si mismo del alumno, por ello considero que a la hora de evaluar a los alumnos es necesario motivarlos a pesar de que no hayan pasado la prueba, pues existen muchas circunstancias por la que puedan pasar los alumnos, y esto significa un "tu puedes y lo conseguirás" para la próxima vez. Bajo mi experiencia he tenido profesores que por desgracia, no se tomaban el suspenso con buena actitud, a pesar de la constancia y el trabajo del alumnado.
    En conclusión, en el ámbito escolar como dice Dweck habría que promover más la mentalidad del desarrollo para concebir el fracaso como una oportunidad para seguir creciendo y mejorando.

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  17. Siempre he pensando y siempre pensaré que que la calificación de todo un curso dependa de un solo examen es un error. Porque todo el mundo puede tener un mal día, una mala noche, un momento de nervios o de quedarse en blanco y no quiere decir que no se haya esforzado o que no haya sabido hacerlo.
    Todas las evaluaciones deben ser continuas y tener opción a repetir en cualquiera de los casos que he citado antes.
    La propuesta del "todavía no" me parece genial ya que como he comentado anteriormente, en las aulas no se imparte educación emocional y hay niños que no saben gestionar sus emociones. Si a eso le sumamos que un día reciba un suspenso con todas sus letras, podremos estar desencadenando depresiones y frustraciones infantiles que tan bien conocemos en la actualidad de nuestra sociedad.
    El concepto del error también lo tenemos muy arraigado, no sé quién estableció que era malo equivocarse, pero no puedo estar más de acuerdo con aquel que dijo "de los errores se aprende".

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  18. Beatriz García Martín7 de noviembre de 2018, 14:26

    Me encanta la propuesta del "todavía no".Cuando fracasamos tendemos a desanimarnos porque este término no suele ser aplicado. Es importante que valoremos el proceso que realizan los alumnos y cuáles son sus avances. Animarle a seguir, a continuar luchando, porque todavía no lo ha conseguido, pero está muy cerca, no hay que rendirse. El fracaso nos permite obtener una oportunidad para lograr ser la mejor versión de nosotros mismos, y queda comprobado por los estudios realizados, los cuales se mencionan en el vídeo que " not yet" ha sido un éxito.

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  19. El cambio metodológico hacia las competencias ha supuesto la valoración más del proceso aprendizaje sobre el producto entre otros ítems. Pero, sobre todo ver los fracasos no como una situación estática, si no como estadios para mejorar en base a los errores cometidos. Existen formas de trabajo en las aulas, sobre todo en los primeros cursos o con aquel alumnado con dificultades severas con el que se trabaja el aprendizaje sin error, es solo practicar e ir después retirando apoyos y que se vaya secuenciando las dificultades, así se anula la frustración y va alimentando su autoestima por otro lado.

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  20. Totalmente de acuerdo con el post, hace falta avanzar mucho de la escuela tradicional hacia el pensamiento actual, donde todas las capacidades deben ser valoradas.

    La gestión del fracaso para mi se encuentra muy relacionada con la gestión de las emociones, una asignatura que nos falta tanto a la comunidad educativa como a la sociedad en general.

    Categorizar al alumnado es una práctica que ha perjudicado a muchas personas a las que se les cuelga el cartel de ''insuficiente'' toda la vida en vez del ''lo alcanzará con más esfuerzo'', y que sus capacidades o talentos han sido desvalorizados por sus carencias.

    Leí una vez un caso que decía de un padre que apuntaba a su hijo a clases particulares de matemáticas por no aprobar la asignatura, mientas en plástica había sacado un diez. El docente recomendaba al padre que lo apuntara mejor a clases de dibujo y potenciar sus capacidades, y con una buena autoestima superaría el resto de obstáculos. ¿Curioso verdad?

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  21. De los post hasta ahora hemos leídos en el blog, este es el que me ha resultado más interesante. Es fundamental tomar consciencia de las palabras que se hacen en mención de Ford, Edison y Dweck, en primer lugar de manera propia y personal para poder aplicarlo en la vida diaria de uno mismo, laboralmente, y a continuación en la escuela y la educación.

    Nos mediamos diariamente por resultados exitosos o de fracaso, aprobados o suspensos y no somo conscientes de que el fracaso, los suspensos o los problemas son necesidades de mejora, de cambio y oportunidades nuevas que surgen delante de nosotros mismos.

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  22. Me ha encantado este post y el vídeo de TED TALKS. Siempre he pensado que un fallo o fracasar es una nueva oportunidad para hacerlo mejor de lo que podría haber sido. Cada día se nos presentan numerosas situaciones en las que podemos fracasar o superar pero el hecho de tener las oportunidad ya es crucial. Mi frase favorita es,' Actually, I can'.

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  23. Lo curioso es que Carol Dweck opina que todos tenemos esas dos mentalidades y que, en ocasiones, estamos trabajando en mentalidad fija y en otras la cambiamos para afrontar retos asumibles o que nos motiven más.
    En la cultura latina, el fracaso ha sido considerado siempre como algo negativo. Lo sabemos. Quizás todo sea un consecuencia de la influencia de la moral cristiana y musulmana, en las que la única redención parece llegar con la muerte.
    El fracaso es una herramienta pedagógica que nos vrinda tantas o más oportunidades de crecimiento que el acierto. A los que aciertan no se les vuelve a enseñar, pero al que no lo hace si. ¿Pro qué?
    Eliminar el sistema de notas y calificaciones, las etiquetas, los rankings,... está en nuestra mano debe de ser el principio de todo. Evaluar para calificar es nuestro fracaso como profesionales de la educación y de ahí sepuede salir. ¡Ánimo!

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