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Práctica deliberada

Foto de Press Association (U.K)

En 1908, Johnny Hayes —el tipo de la foto— se proclamó campeón olímpico, pulverizando el récord mundial con una marca de 2:55:18, en una carrera que la prensa describió como "la mejor del siglo". Hoy, el récord mundial de maratón está en 2:02:57 ¡Casi una hora menos! Pero no solo han mejorado los atletas profesionales. Uno de los requisitos para inscribirse en la maratón de Bostón es ser capaz de completar el recorrido en menos de tres horas, y 30.000 corredores aficionados lo hacen cada año.

¿A qué se debe esta espectacular mejora?

Por un lado, ha incrementado el tiempo de práctica deportiva. Cualquier runner actual invierte más tiempo del que Hayes tenía disponible para su preparación. En paralelo, se ha producido un gran avance en los métodos de entrenamiento. Ahora tienen una base científica, están sistematizados y se aplican de forma personalizada. Hoy nadie entrenaría como Hayes en 1908. Paradójicamente, puede que muchos sí hayamos aprendido con los mismos métodos didácticos que él (más sobre esto).

¿Qué es eso de la Práctica deliberada?

Anders Ericsson se preguntó si el cerebro humano podría mejorar del mismo modo que lo hace la condición física de un atleta, aplicando constancia y un método eficaz. Para averiguarlo diseñó un experimento consistente en entrenar a una persona normal en la memorización de dígitos aleatorios. Steve —así se llamaba el conejillo de indias— empezó reteniendo nueve números. Tras tres horas semanales durante dos años de entrenamiento llegó a memorizar 80. Algo así:

15421002355542100233658210823545421111350342103235654210423705421002391542100235

Además de comprobar la plasticidad cerebral (algo que han constatado otras investigaciones, como la realizada por Eleanor Maguire con los taxistas de Londres), Ericsson extrajo interesantes conclusiones para mejorar la eficacia del aprendizaje basado en la experiencia (más sobre esto), a través de lo que él denomina una PRÁCTICA DELIBERADA.

La Práctica deliberada es una estrategia pedagógica que posibilita el perfeccionamiento de COMPETENCIAS SISTEMATIZADAS y favorece el desarrollo de nuevos ESQUEMAS MENTALES, a través de una práctica caracterizada por:

  • Organizarse en torno a OBJETIVOS muy concretos y personalizados.
  • Implicar ACTIVIDAD FUERA DE LA ZONA DE CONFORT.
  • Exigir una ATENCIÓN PLENA a lo largo de toda la tarea.
  • Mantener una CONSTANCIA en el tiempo y en la disciplina.
  • Reportar un FEED-BACK (interno y externo) inmediato y orientado al reajuste.


Vacaciones con hijos

Foto de Kevin Dooley vía Flickr

La semana pasada participé en un tertulia radiofónica: "¿Qué hacemos con los niños/as en vacaciones?". Este post recoge algunas de las ideas pedagógicas que se debatieron y que, quizá, puedan ser de utilidad para muchas familias en este inicio de verano.


Cambiar de actividad

Después de un año de intenso trabajo, el cuerpo nos pide descansar. Basta mirarnos al espejo para comprobarlo: ¡Qué necesarias son las vacaciones! Personalmente, me olvido completamente del trabajo, ¿no es lo que pretendemos todos, desconectar? Sin embargo, en la edad infantil NO debemos hacer esa traslación. Equiparar colegio a trabajo adulto es un error. Del mismo modo, las vacaciones infantiles no pueden regirse por pautas de vacaciones laborales. Nuestros hijos no tienen que dejar de aprender en vacaciones (su cerebro no se recupera así). Se trata, más bien, de hacer actividades diferentes que contribuyan a aprender de forma diferente.

¿Y si le han quedado asignaturas para septiembre? Algunas familias castigan a sus hijos con estudio intensivo durante el verano. "¡Si te han suspendido, no mereces vacaciones!", alegan. "Craso error", responde la Neurodidáctica:

Si te tiras todo el verano estudiando, apruebas en septiembre pero suspendes en diciembre.


Aplicar lo aprendido

Posiblemente, tu hijo o hija ha estudiado este curso los mamíferos. Habrá visto muchos animales en las páginas del libro de texto, seguro. Pero puede que no haya visto un elefante de cerca. Las vacaciones de verano proporcionan una estupenda oportunidad de aplicar lo aprendido durante el curso. Quizá puedas organizar una excursión familiar al zoo y pedirle a tus hijos que hagan de guía.

Si lo piensas bien, seguro que encuentras muchos planeas parecidos. En demasiadas ocasiones, la escuela nos muestra el mundo a través de una ventana (una pantalla, una página, etc.), pero no tiene la posibilidad de organizar una práctica real. Tú sí puedes.


Tiempo en familia

A principio de curso suelo hacer una encuesta para conocer mejor a mi alumnado (de Primaria). Una de las preguntas es: ¿Qué prefieres hacer en vacaciones? La mayor parte de las respuestas aluden a actividades en familia. No es extraño, los niños de hoy tienen cubiertas todas sus necesidades materiales, pero adolecen de tiempo de calidad con sus padres y madres. El periodo estival puede ser propicio para compensar esa carencia afectiva.

"Los padres no pueden organizar las vacaciones de sus hijos sin preguntarles. La opinión de los principales implicados debe contar. Por muy pedagógico que sea nuestro plan, no podemos caer en el todo para el pueblo, pero sin el pueblo". Carmen Cobo.


Leer, leer y leer

La lectura comprensiva es la competencia básica del éxito académico, y lograrla pasa por leer mucho, lo que podría ser todo un placer; pero la educación tradicional, con los libros de obligada lectura, ha logrado lo increíble: convertir el acto de leer en un suplicio detestable. Las familias pueden contribuir a corregir este gran error, fomentando el desarrollo de un hábito lector a partir del interés y la emoción de los niños/as. Ya vimos en este post cómo lograrlo.

Práctica reflexiva para evaluar

Foto de Enrique Sánchez vía Twitter

La Práctica reflexiva (PR) es una metodología cuyos elementos principales son las experiencias de cada profesional en su contexto y la reflexión sobre su práctica. Parte de la persona y no del saber teórico, considerando que el análisis de la experiencia es la esencia para la mejora. Àngels Domingo Roget

La PR tiene muchas posibilidades en el ámbito pedagógico, en este post presentamos una experiencia aplicada a la evaluación del proceso de enseñanza en una asignatura. Para preparar la sesión de PR, previamente se identificaron los NÚCLEOS sobre los que centrar la reflexión:

  • PROGRAMACIÓN de la asignatura: idoneidad de los contenidos y la metodología. 
  • SESIONES: estructura, interés, relevancia... 
  • EVALUACIÓN del aprendizaje: procedimientos, criterios y tareas previstas.
  • DOCENTE: rol asumido en clase y modelo pedagógico transmitido.

Una vez presentados estos NÚCLEOS en clase, se inicia el CICLO REFLEXIVO, que consta de las siguientes fases:


  1. REFLEXIÓN INDIVIDUAL. Se trata de un proceso individual, en el que se insta a los participantes a realizar una valoración personal sobre cada núcleo. La TAREA REFLEXIVA se enuncia así: "Indicar qué repetirías (aspecto mejor valorado), qué eliminarías (lo peor considerado), qué alternativa propondrías (propuesta de mejora) y qué nota le pondrías al núcleo (peso de los aspectos identificados)".

Mientras se desarrolla esta fase, el organizador/a asigna a cada persona un post-it diferente (ver imagen. Se utilizaron cuatro formas: fresas, manzanas, corazones y hojas). Este recurso permitirá agilizar la organización de las tareas grupales.

Material utilizado


  1. REFLEXIÓN COMPARTIDA POR NÚCLEOS. Se crean grupos de cuatro personas (por ejemplo, fresas con fresas, manzanas con manzanas...). Cada equipo analiza un núcleo de reflexión (por ejemplo, las fresas se encargan de la PROGRAMACIÓN). La TAREA REFLEXIVA consiste en alcanzar un consenso para proponer, en ese núcleo: lo mejor valorado, lo peor y una propuesta de mejora. Además, se determina la nota media, a partir de la puntuación que aporta cada miembro (de su reflexión individual).


  1. REFLEXIÓN COMPARTIDA GENERAL. Se crean nuevos grupos, uniendo a "especialistas" de cada NÚCLEO (reúne a: una fresa, una manzana, un corazón y una hoja). La TAREA REFLEXIVA es similar a la anterior: CONSENSUAR, pero esta vez en relación a los cuatro núcleos en su conjunto. El producto de la tarea deberá resumirse en un post-it rectangular (que se utilizará en la puesta en común).
Conclusiones

  1. PUESTA EN COMÚN Y REFLEXIÓN COLECTIVA. Cada grupo coloca su post-it de conclusiones sobre la pared (o pizarra) frente a la que realizará la puesta en común. La función del organizador/a en este proceso es facilitar la COMPRENSIÓN del producto aportado por cada grupo y ESTIMULAR UN DEBATE que conduzca a PROPUESTAS PARA LA ACCIÓN.