El pacto pedagógico

Foto de TEDxTokio vía Flickr

Un proceso de enseñanza y aprendizaje, con independencia de su naturaleza, conlleva un pacto entre dos partes. En la mayoría de las ocasiones, no se trata de un pacto explícito: no se habla de los términos del acuerdo ni se negocian las posiciones. A pesar de ello, el pacto está ahí, en las cabezas de las personas implicadas. Vamos a meternos en ellas... El pacto que nos invita a hacer la institución educativa, y que podríamos definir como "tradicional", viene a establecer lo siguiente:

En la cabeza del docente: YO vengo aquí a enseñar y TÚ vienes a aprender.
En la cabeza del alumnado: YO vengo aquí a aprender y TÚ vienes a enseñarme.

No parece un mal pacto. Los postulados son coherentes y compartidos por ambas partes. Sin embargo, esto no siempre se corresponde con la realidad. El origen de muchos problemas educativos tiene que ver con pactos en los que los términos difieren cual abismos siderales entre alumnado y docentes. Vamos a pensar mal...

En la cabeza del docente: YO vengo aquí a enseñar y TÚ solo vienes a incordiar.
En la cabeza del alumnado: YO vengo aquí a aprender y TÚ vienes a ponerme obstáculos.

Marc Prensky nos anima a preguntar a nuestros alumnos, a poner sobre la mesa los términos del pacto: "Te sorprenderás", promete. Además advierte acerca de la necesidad de avanzar hacia una formulación que supere lo tradicional, de avanzar hacia lo que denomina "EL PACTO DE COASOCIACIÓN", que implica que el docente asuma un rol de mediador entre alumnado y conocimiento, que las relaciones en el aula sean más horizontales, que las tareas impliquen soluciones abiertas, o que la evaluación sea compartida. En definitiva, un pacto en los siguientes términos:


TÚ QUIERES APRENDER Y YO QUIERO QUE TÚ APRENDAS

YO QUIERO APRENDER Y TÚ VAS A AYUDARME

La urgencia de hacer explícito lo implícito viene dada por situaciones como la que tuve la oportunidad de vivir en mi etapa como maestro de Educación Primaria. Tiene como protagonista a una compañera que impartía la asignatura de matemáticas. Aquel día me encontré con ella al salir de clase. Estaba radiante de felicidad, e intercambiamos las siguientes palabras:

—Buenos días, te veo muy bien —le dije al chocar con su sonrisa—, esa cara de felicidad es porque te ha pasado algo muy bueno.
—Pues sí —respondió con gesto alegre—. Acabo de dar una clase espectacular.
—Vaya, ¡qué bien! Con todo lo que tenemos entre manos a veces olvidamos que eso es lo realmente importante.
—Gracias. Creo que es la mejor clase que he dado nunca.
—Pues mi enhorabuena.
—Tendrías que haber visto —dijo cada vez más arriba—. Los ejemplos que he puesto iban que ni pintados, las tareas eran las apropiadas para la explicación... Todo ha sido perfecto.
—De verdad, —le dije con sincero sentimiento—, me alegro mucho.
—Ojalá la hubiera grabado —reconoció ya próxima al éxtasis—. Se podría poner como ejemplo de cómo se deber clase en las facultades de educación.
—Pues...
—Ha sido perfecta —concluyó para después soltar la bomba que me dejó patidifuso—. No sé si se habrán enterado de algo, pero mi intervención ha sido perfecta.

6 comentarios

  1. Aprender y ensañar, dos términos que van de la mano. Pero enseñar no es comunicar, el alumnado se debe enterar y debe entender lo que está escuchando para que se lleve a cabo el proceso de enseñanza-aprendizaje.

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  2. Vaya final ineperado... Una profesora que se sienta tan satisfecha por su monólogo sin tener en cuenta sin han captado la información no está ejerciendo bien su trabajo. Com o se dice en la lectura, deberíamos seguir el siguiente pacto: TÚ QUIERES APRENDER Y YO QUIERO QUE TÚ APRENDAS. YO QUIERO APRENDER Y TÚ VAS A AYUDARME. El principal objetivo del profe es que el alumno aprenda y para ello no sirve saber poner buenos ejemplos si los alumnos no los entienden.

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  3. Lo que menos me esperaba era ese final, lamentablemente hoy en día todavía existen profesores así, simplemente se ponen de pie delante de sus alumnos, sueltan su discurso (en algunas ocasiones esto se resume a leer lo que traen escrito de casa o a leer un par de diapositivas) y si te has enterado bien y si no también. Yo creo que muchos docentes se olvidan de que además de enseñar, su objetivo es que los niños aprendan y comprendan la información, es primordial ese pacto de coasociación del que se habla en el texto.

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  4. El ser humano es un ser egoísta por naturaleza, y no en el mal sentido de la palabra, sino en el de la supervivencia. Y si a esto le sumamos la necesidad de la autoaceptación y el reconocimiento de los demás...somos una bomba! En el momento de que alguna de estas cosas se vea amenazada...sacamos uñas y dientes! Sin duda alguna ser un buen profesional y sobre todo educativo, es una tarea ardua.

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  5. Bajo mi punto de vista la conversación es un ejemplo de uno de los problemas de la educación, que los docentes no tengan como único fin el aprendizaje del alumno. Sea de la edad que sea, esté estudiando lo que esté estudiando los profesionales de la educación debemos tener como objetivo principal que aprendan (contenidos, valores, destrezas,...).
    Si no aprenden estamos fracasando como docentes, quizá no como oradores, que entiendo es a lo que se refería esta profesora.

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  6. No hay mejor aprendizaje que el que va acompañado junto con un aprendizaje recíproco.

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