Sistemas Dinámicos de Formación

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El método de los Sistemas Dinámicos surge a partir de la Teoría General de los Sistemas, que demuestra que en todo sistema existe un conjunto de elementos que interactúan entre sí. Cada elemento se puede analizar por separado, pero solo adquiere significado desde una perspectiva global. Autores como Bertalanffy (1986) o, más recientemente, Traveset (2016) ya aplicaron este principio general a la educación, dando origen a una de las principales corrientes humanistas de nuestro campo: la Pedagogía Sistémica, en la que se ubica el método al que dedicamos este post.

La educación no es solo consecuencia de una intervención directa de los agentes educativos, sino más bien de la combinación de esa intervención con toda una red de relaciones que configuran un sistema particular construido en torno a las personas que aprenden. Principio de Pedagogía Sistémica

La tecnologización de la sociedad ha traído nuevas formas de aprender que refuerzan la prevalencia de los sistemas en educación. Investigadores de diversas universidades españolas centran su interés sobre las ecologías de aprendizaje, y demuestran que las personas estamos desarrollando una nueva manera de aprender, a partir de la elaboración de una especie de ecosistema propio compuesto de fuentes seleccionadas a partir de las cuales se nutren los procesos autónomos de adquisición de conocimientos.

En suma, la investigación pedagógica apunta hacia nuevas formas de aprender, que deben empujarnos hacia la búsqueda de nuevas formas de enseñar. Con este propósito, desde Innoeduca se trabaja sobre este novedoso método con dos variantes: Virtual (SDF-V) y Presencial (SDF-P). Ambos se estructuran a partir del diseño de un entorno formativo intencional, que dispone las condiciones contextuales para el aprendizaje en función de: (a) los propósitos formativos y (b) las características del alumnado al que se dirige.

Este marco acogerá otros diseños pedagógicos llamados "células formativas". Esta denominación obedece a la propia arquitectura de diseño, que parte de un núcleo de aprendizaje que se rodea por la estrategia metodológica más adecuada (a modo de membrana), considerando: (a) la naturaleza del propio aprendizaje y (b) el perfil competencial del alumnado que se dispone a adquirirlo. La membrana se nutre de los aspectos que mejor funcionan —para ese sistema— procedentes de diversos recursos pedagógicos, como el ABP, el aprendizaje cooperativo, el análisis de incidentes críticos, los Diseños Universales de Aprendizaje, la Práctica Deliberada, el Flipped Classroom, la gamificación o la Pedagogía de la Coasociación.

En 2010, Bruce Lipton revolucionó el campo de la biología al descubrir que una célula puede sobrevivir temporalmente sin su núcleo, pero muere inmediatamente si pierde su estructura circundante. En la línea de este descubrimiento, reconocemos la necesidad de disponer un método adaptado a cada aprendizaje. Esta es la unidad morfológica y funcional del Sistema Dinámico de Formación.

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