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Pedagogía Lego

Foto de Araceli vía Whatsapp

Pensar con las manos y escuchar con los ojos

Este es el lema de una de las metodologías de diseño en auge: LEGO SERIOUS PLAY. Ya conocíamos el potencial que tienen los bloques de construcción de la marca danesa para desarrollar la creatividad infantil, pero ¿Y si pudiera aplicarse a la generación de ideas para crear proyectos? ¿Y si pudiera mejorar la organización y agilizar las reuniones? ¿Y si pudiera contribuir a generar dinámicas de comunicación efectiva? La metodología creada por Roos y Victor (1999) lleva estas posibilidades al terreno de la realidad.

Lego Serious Play es una metodología ágil de diseño, y como tal se enfoca hacia la eficacia. Esto se aprecia ya en la formulación de objetivos. La premisa es: RESULTADOS, NO REUNIONES, y para conseguirlo propone una estrategia de tres pasos: ACCIÓN - TEMA - RESULTADOS.

Crear un objetivo es empezar pensando el final

Crear y compartir

La creatividad es la estrella. Todo empieza con un reto que invita construir. Cada diseño exigirá atribuirle significados a las estructuras creadas. Así la construcción adquiere su propia narrativa: una historia personal que quizá encierre el germen para solucionar el problema inicial.

Tras crear es el momento de compartir. La puesta en común invoca a la inteligencia colectiva para que ayude a extraer valor aplicativo del producto creativo metafórico. Al final, se trata de aplicar las ideas generadas a problemas reales.

La forma de organizar la puesta en común es importante. Seguro que has sufrido la TORTURA 20-80 en una reunión (el 20 % de los participantes acaparan el 80 % del tiempo). Lego Serious Play propone una dinámica de comunicación en la que todas las personas hablan el mismo tiempo, saltando por encima de las jerarquías. Cada cual narra su historia, sin interrupciones ni posibilidad de ser juzgado, para hacer prevalecer el fondo sobre la forma. Comunicación horizontal e igualitaria.
Secuencia de acciones

Estas fases ponen en juego tres tipos de habilidades:

  • TÉCNICAS: manipulación de bloques. Ejercicio: "Construye una torre". 
  • METAFÓRICAS: atribuir significado a los bloques. Ejercicio: "¿De qué materiales está construida tu torre?" 
  • NARRATIVAS: crear un relato a partir de la construcción. Ejercicio: "¿Qué historia tiene tu torre?"

Aplicación: construye tu asignatura

Lego Serious Play nos ha ayudado en el proceso de detección de intereses y necesidades del alumnado. Tras los ejercicios técnicos iniciales, el alumnado fue retado a construir la asignatura: ¿qué debía tener, y qué no? Se realizaron construcciones individuales, que después se abrieron a los equipos de trabajo. Una vez terminadas, se fotografiaron para la puesta en común, en la que cada persona narró la historia de su "criatura". Este fue el punto de partida para extraer conclusiones que nos llevaran hacia un proyecto compartido: nuestra asignatura.


Puedes descargar recursos y seguir aprendiendo sobre Lego Serious Play a través su comunidad.
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¿Qué sucedió en Florencia?

Foto de Mariano Mantel vía Flickr

Leonardo da Vinci, Brunelleschi, Botticelli, Miguel Ángel, Ghiberti... Todos estos genios creativos coincidieron en una misma ciudad de la Toscana italiana. ¿Fue casualidad o aquel contexto hizo aflorar personalidades creativas por doquier? ¿Qué sucedió en Florencia? Mihály Csíkszentmihályi ha estudiado la vida de más de noventa sujetos que destacan en la generación de ideas, y tiene una respuesta.

La cúpula de Santa María dei Fiore representa bien lo que sucedió en la ciudad toscana. Su construcción supuso todo un desafío para la arquitectura de la época. Ningún proyecto convencía a la comisión de la Opera del Duomo, hasta que Brunelleschi presentó una atrevida propuesta que integraba la técnica romana con los modelos góticos.

Aquel desconocido arquitecto había pasado años estudiando el Panteón de Roma, era un gran EXPERTO en cúpulas. Csíkszentmihályi descubrió que el conocimiento es uno de los pilares de la creatividad, pero no habrá edificio si el contexto no plantea RETOS y proporciona CONFIANZA para afrontarlos de forma diferente. A Brunelleschi le apasionaba el gran desafío que suponía cubrir la catedral y la comisión evaluadora arriesgó confiando en un proyecto que rompía con los cánones del momento.


En el arte del Renacimiento temprano, el punto de partida de la producción se ha de encontrar casi siempre, no en el impulso creativo, la autoexpresión subjetiva y la inspiración espontánea, sino en la tarea encomendada por el cliente. Arnold Hauser

A nadie se le escapa el paralelismo. La escuela que proporciona retos y acepta respuestas diferentes promueve genios creativos como el de Brunelleschi, pero tiene que haber algo más... Los dirigentes de Florencia estaban decididos a crear una «nueva Atenas», e implicaron a muchos en esta misión. Banqueros, como los Médicis, inyectaron el capital necesario. La ciudadanía asumió un papel activo en la selección de las obras de arte. En suma, se generó el contexto idóneo para que floreciera la creatividad.

La investigación de Csíkszentmihályi constata lo aprendido en el Quattrocento, concluyendo que: «El éxito creativo de una idea depende de la implicación directa o indirecta de muchas personas, y no solo del empeño de su creador». En términos pedagógicos, equivale a decir que el desarrollo de la creatividad no es cosa solo de un claustro comprometido. Los docentes pueden hacer mucho, pero no pueden hacerlo todo solos. La creatividad fluye cuando en una comunidad educativa se genera un contexto florentino.

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Educación del XIX en el XXI

Foto de Simple Insomnia vía Flickr

La Revolución Industrial que convulsionó a la Europa del siglo XIX trajo consigo un nuevo modelo educativo. Urgía capacitar a los que serían futuros operarios de las fábricas que proliferaban en las urbes. El puesto en una cadena de montaje requería: disciplina, concentración en tareas repetitivas, cumplir con unos horarios... La escuela se puso al servicio de la nueva y boyante economía, y encontró métodos eficaces para crear:

  • Un trabajador obediente. La disciplina de los castigos era habitual en las aulas del XIX. Marcaba la pauta para una relación didáctica vertical, unidireccional, áspera... El docente era poseedor del saber y lo trasmitía en exposiciones magistrales. Poco tenía que decir el estudiante más allá de responder a las preguntas que ponían en tela de juicio su capacidad o esfuerzo.

  • Un trabajador infalible. Los errores se pagan caro en la industria... y también en la escuela del XIX. Así que el alumno no debía crear nada, solo reproducir un conocimiento ya contrastado. En una secuencia que se repetía hasta la extenuación: explicar, ejercitar, estudiar, demostrar y esperar las correcciones (y la consecuente nota). La tarima, los deberes y los exámenes eran recursos estrella de esta metodología, que garantizaba el desarrollo de la capacidad de concentrase en la aplicación de soluciones dadas a problemas cerrados.

  • Un trabajador adaptado. Los horarios de las fábricas, divididos en periodos de tiempo que finalizaban a golpe de sirena, se imitaron en la escuela. También se aprendió a trabajar de forma individual a pesar de estar rodeado de personas. ¡Cada cual a lo suyo! Los que se salían de la norma, los diferentes... los "inadaptados" no eran bien recibidos en este sistema.


El mundo de hoy tiene poco que ver con aquella Europa industrial. Sin embargo, en muchos contextos pedagógicos perviven las reminiscencias de la escuela del XIX.

Si enseñamos a los estudiantes de hoy como enseñábamos ayer, les estamos robando el mañana. John Dewey

Julio Verne fue capaz de anticipar cantidad de ingenios poco antes de que se hicieran realidad, como el Nautilus de sus Veinte mil leguas de viaje submarino. La novela se publicó en 1870 y el submarino eléctrico de Isaac Peral fue botado en 1888. La lentitud que caracterizaba al progreso en su época facilitaba el acierto de estos vaticinios. Nuestra sociedad está marcada por la velocidad en la generación de conocimiento. No podemos seguir enseñando como nos enseñaron. Ni siquiera se puede educar pensando en que el mundo actual o los empleos que hoy conocemos serán los mismos a unos años vista. Es imprescindible abrir una reflexión pedagógica, que nos lleve a enfrentar de forma sincera una trascendental pregunta: ¿Educas para el siglo XIX o para el XXI?

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¿Le damos una vuelta?

Foto de Gillian vía Flickr

Una compañera de claustro solía decir que si le pagaran un euro por cada pregunta que contestaba en clase, sería millonaria; y es cierto. Las personas que nos dedicamos a la docencia nos acostumbramos a dar RESPUESTAS, a resolver problemas. Es una función que pocas veces cuestionamos. Por eso me resultó tan reveladora la conversación que presencié entre Agustín, un profesor de Filosofía, y uno de sus alumnos de Secundaria.

—Profe, ¿cómo puedo organizar este esquema para ajustarlo al espacio que nos das? —preguntaba exasperado un alumno mientras mostraba un folio repleto de información.
—No tengo ni idea —respondió Agustín encogiendo los hombros—. Tienes un problema...
—Sí, ya sé, tengo un problema, y eso significa que tengo un reto.
—Efectivamente, y yo lo más que puedo hacer es ayudarte a darle una vuelta.

El propio alumno me explicó que su profesor daba muy pocas respuestas resolutivas: "Cuando planteas un problema, tienes que acompañarlo de una o varias propuestas de solución. Solo entonces puedes contar con su ayuda". También me dijo que tenían una técnica concreta para "darle una vuelta" a los problemas.


Técnica de la inversión

Es una propuesta de Edward de Bono, que busca ayudarnos a contemplar el problema desde una perspectiva nueva para, así, encontrar soluciones más creativas. Aplicar la inversión implica realizar estas dos acciones:

  1. PROVOCACIÓN. Darle la vuelta —literalmente— al enunciado del problema o a alguna de sus asunciones (hechos o características).

  2. MOVIMIENTO. Reflexión encaminada a convertir el absurdo de la provocación en una idea útil.

Cuando te dedicas al sector de las patatas fritas de bolsa siempre te surge el mismo problema: el almacenamiento ¡Ocupan demasiado espacio y no se pueden amontonar sin que se rompan! ¿Cómo apilarlas conservando la integridad del producto? (PROBLEMA). Si le damos la vuelta llegaríamos a un absurdo: ¿Cómo romper las patatas para almacenarlas? (PROVOCACIÓN). Quizá no sea tan descabellado: ¿Y si las hacemos añicos para almacenarlas y luego las recomponemos para venderlas? Es justo lo que hacen con las Pringers (MOVIMIENTO), ¿te has fijado que todas tienen la misma forma y tamaño?

No hace mucho, Agustín fue elegido director de su instituto. Lo primero que hizo fue poner un cartel, a modo de advertencia, en la puerta de su despacho...
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Sinéctica, la chispa creativa

Foto de Armando Godoy vía Flickr

¿Te imaginas la importancia que tiene la creatividad para los inventores? En los años cincuenta, William Gordon dirigía el Grupo de Diseño de Inventos de la firma Arthur D. Little. Su misión era generar ideas que dieran lugar a nuevas patentes. Según cuenta, el equipo estaba acostumbrado a CREAR. Sin embargo, a veces y solo a veces la "chispa" se apagaba... Gordon diseñó un método para superar esos momentos de bloqueo creativo: LA SINÉCTICA.


La Sinéctica propone hacer un viaje imaginario, a través de la actividad metafórica, para (1) hacer familiar lo desconocido y (2) para ver lo conocido de forma nueva

Pronto se detectó su potencial pedagógico y nació el Synectics Education System. En el blog ya empezamos a descubrir (pulsa aquí) las posibilidades que ofrece la Sinéctica para facilitar la comprensión de realidades complejas. En esta ocasión nos centraremos en su aplicación originaria: ENCENDER LA CHISPA CREATIVA. Vamos a partir del siguiente ejemplo: ¿Cómo superar la timidez? Seguro que alguna vez te has planteado esta pregunta, ya sea en relación a un grupo o en el plano personal. ¡Hagámos un viaje sinéctico para encontrar respuestas creativas (y, de paso, conocer las fases del método)! Estas son las "estaciones":

  1. Situación de partida o problema: “¿Cómo superar la timidez?

  2. Analogía Directa (AD). “¿Qué animal consideras que supera bien la timidez?”. El propósito de esta estación es empezar a tomar distancia para ver el problema desde una perspectiva nueva. Se podría organizar un pequeño debate grupal para llegar a un acuerdo.

  3. Analogía Personal (AP): “Eres ese animal, ¿qué haces para superar la timidez?”. Persigue ampliar la distancia. Ayudaría encargar a cada grupo una representación de la actuación de ese animal en una situación en la que logre superar su timidez.

  4. Analogía simbólica o Conflicto Comprimido (CC). “Escoge dos palabras antagónicas que definan a tu animal”. Esta acción nos hará perder la referencia personal (TÚ-ANIMAL), buscamos que desaparezca el TÚ y se quede solo el ANIMAL. Para lograrlo también sería oportuno organizar un debate en grupo.

  5. Analogía Fantástica (AF). “Piensa en una máquina que también pueda ser definida con esas dos palabras”. Es otra estación de alejamiento de la perspectiva lógica, la máxima. Recuerda que el ANIMAL estuvo relacionado con el TÚ. Tomar distancia supone empatizar con una nueva metáfora: LA MÁQUINA. Igual que en la tercera estación, una representación facilitaría esta pauta de pensamiento.

  6. Retorno. “¿Qué sistemas, acciones, resultados... podrían extrapolarse para superar la timidez?”. Es la "vuelta a casa" e implica retomar el problema original... con nuevos ojos. De nuevo, el debate grupal es la estrategia ideal.


La Sinéctica parte de la premisa de que la creatividad es entrenable, versátil y mejora con la cooperación

Esta es la ficha que se utilizó en clase para abordar el problema que ha servido para ejemplificar el método.

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Creatividad en tiempos de guerra

Foto de historydaily.org


«Yo no sé con qué armas se peleará en la Tercera Guerra Mundial, pero en la Cuarta se luchará con palos y piedras». Albert Einstein

No hace mucho, José Iribas me invitó a escribir en su blog. El post que publiqué analizaba un episodio de la Segunda Guerra Mundial. Algunos tuiteros me animaron a seguir mirando el conflicto con ojos pedagógicos. Así que vamos a ello...

En clase, la Segunda Guerra Mundial se suele abordar desde la perspectiva impersonal de la geopolítica. Sin embargo, también podríamos acercarnos al conflicto a partir de historias humanas, descubriendo a PERSONAS como Alan Turing, que salvó 14 millones de vidas y, a pesar de ello, fue condenado por su homosexualidad (la película Descifrando Enigma es ideal para conocer su historia y llevarla al aula). Pero este post quiere fijarse en otra hazaña increíble protagonizada por la tripulación del dragaminas Abraham Crijnssen.

Corría el mes de febrero de 1942, Japón imponía su poderío en el Pacífico y el emperador Hirohito había puesto sus ojos en el archipiélago de la actual Indonesia. Pertrechada para la invasión, la flota comandada por el por el vicealmirante Takeo Takagi se disponía a iniciar uno de los mayores combates navales que el mundo ha conocido, la Batalla del Mar de Java. Enfrente, las fuerzas aliadas hicieron todo lo posible para defender sus posiciones, pero en menos de doce horas ya habían perdido la mitad de sus efectivos, dañando únicamente a un destructor japonés.

El alto mando aliado, dando la batalla por perdida, ordenó que todos los barcos se retiraran a un puerto seguro en Australia. La tripulación del Abraham Crijnssen sabía que su buque era, posiblemente, el más lento de toda la flota aliada. Presa fácil para los cazas nipones que patrullaban el Pacífico. ¿Cómo evitar ser interceptados? Les iba la vida en encontrar una respuesta válida ¡Esta sí que es una buena pregunta para hacer ABP!

Llegaban noticias de otros acorazados que trataron de huir de aquellas aguas... y ninguna era buena. El enemigo acechaba en la única ruta de salida.


«Si buscas resultados diferentes, no puedes hacer siempre lo mismo». Albert Einstein

La creatividad venció al desanimo. La tripulación del Abraham Crijnssen tuvo una de esas ideas que están a medio camino entre la genialidad y la locura: CONVERTIR SU BARCO EN UNA ISLA. Lo cubrieron de maleza, incluso árboles, pintaron las cubiertas, retiraron la bandera... Navegarían durante las noches y pasarían el día en silencio, camuflados como una de tantas islas deshabitadas de aquel inmenso archipiélago. Tardaron mucho en llegar a Australia, pero llegaron sanos y salvos, a pesar de haber sido sobrevolados por aviones de vigilancia en más de una ocasión.

Historias como esta, en las que el ingenio humano soluciona problemas aparentemente imposibles, son muy frecuentes en la Segunda Guerra Mundial. Desde el punto de vista pedagógico, constituyen todo un argumento a favor de emplear problemas abiertos como recurso para desarrollar la creatividad. Y ten por seguro que contar este tipo de historias incrementará el interés del alumnado hacia el tema.
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Tres pasos para un pensamiento divergente

Foto de 慕 尧 vía Flickr

¿Para qué puedes utilizar un clip? Ken Robinson planteó esta pregunta a escolares de diferentes edades. Descubrió que conforme superan cursos se va reduciendo el número de respuestas. En el jardín de infancia decían cosas como: «Si el clip fuera gigante podría decorar mi casa». Los mayores ya no pensaban así. Sus respuestas era MÁS LÓGICAS, aunque también MENOS CREATIVAS.

Imagina que te enfrentas a un dilema como este: ¿con quién preferirías tener una discusión, con tu pareja o con tu madre? Una respuesta lógica partiría del análisis las consecuencias, del tipo de relación... para escoger la opción «menos mala», aunque también podrías optar por una tercera vía: «Preferiría no tener esa discusión». Este tipo de razonamientos se conocen como «pensamiento divergente o lateral», ya que sigue un proceso que difiere del razonamiento convencional para llegar a respuestas más creativas y alejadas de lo esperado.




En la escuela suelen aplicarse con frecuencia las mismas soluciones, que reportan resultados muy parecidos. Por ello, aprender a pensar de forma divergente puede ser uno de los mejores recursos didácticos. Edward De Bono basó su investigación en la búsqueda de procedimientos para desarrollar esta competencia. Entre sus propuestas destaca una técnica consistente en invertir o «darle la vuelta» al planteamiento del problema. Imagina el siguiente caso: una empresa química toma agua limpia del río, la usa para sus procesos, y la vierte contaminada. La inversión conduciría a un absurdo: una empresa química (no una depuradora) recoge agua contaminada y la devuelve limpia. Sin embargo, esta situación, que nunca se habría considerado, invita a un nuevo cuestionamiento del problema del que puede salir una solución creativa.

Este ejemplo de inversión no es ficticio, se aplicó en EE.UU y dio origen a nuevas leyes medioambientales, que obligan a las empresas a abastecerse de la desembocadura y a desaguar en el curso alto del río. Así, una planta química resultaría afectada por sus propios residuos. Se ha demostrado que el efecto de esta medida es mayor que el de otras meramente punitivas.

Las posibilidades pedagógicas de esta técnica ya empiezan a concretarse en métodos como el Flipped classroom (al que le dedicamos el post anterior), o en experiencias exitosas fruto de aplicar una perspectiva más creativa al trabajo docente. Quizá, con ello, un clip tenga el mismo número de usos posibles en Infantil y en Secundaria.

pensamiento lateral

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