TDAH, cazadores en la granja

Foto de Den C. vía Flickr

El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo de carácter neurobiológico originado en la infancia y que afecta a lo largo de la vida, que se caracteriza por la presencia de tres síntomas típicos: déficit de atención, impulsividad e hiperactividad motora y/o vocal. Fundación Adana

#PermiteQueTeCuente la historia de un alumno muy especial. Paquito —nombre ficticio por razones obvias— se incorporó a la clase de sexto ya iniciado el curso. Jamás olvidaré su ilusión por la Educación Física. Siempre llegaba el primero, daba varias vueltas corriendo y me buscaba jadeante: «¿Qué hago ahora, profe?». Suena extraño, pero en cierto modo cumplía mis indicaciones: «Cuando lleguéis, haced el calentamiento sin perder tiempo». Él no perdía un segundo. «Ahora puedes ayudarme a colocar el material para la sesión».

Cuando los demás manifestaban cansancio o desgana ante un ejercicio, Paquito quería repetirlo. Para mí —su profe de EF—, era un alumno AVENTAJADO. Así lo expuse en la primera reunión de Equipo Docente, y todo el mundo se llevó las manos a la cabeza. Paquito era un desastre en el aula: no atendía, se movía constantemente, interrumpía... un caso típico para enviar a "evaluación psicopedagógica".

Recuerdo vivamente el día que recibió su diagnóstico, bajó el último al patio...

—Profe, ¿te has enterado? Ya es oficial, soy TDAH.
—¿Y te han explicado qué significa eso? —le dije a sabiendas de que ya tenía la versión oficial.
—Sí, que soy nervioso, que no me concentro y eso...
—Pues me parece que no te lo han explicado bien.
—¿No?
TDAH significa que eres un cazador.
—¿Un cazador? —me miró con una mezcla de incredulidad y sorpresa.
—Sí, pero no de esos que van con una escopeta matando por diversión. Eres un cazador prehistórico. ¿Has dado ya la Prehistoria? —asintió con los ojos muy abiertos—. Pues ya sabrás que los cazadores eran personas muy importantes, de las que dependía la supervivencia de la tribu. Tenían que ser rápidos, listos, estar alerta, actuar...
—Como un "hombre de acción" —reflexionó con el rostro iluminado y haciendo referencia a alguna película o serie que yo desconocía.
—Eso es, pero has tenido mala suerte, chaval. Te ha tocado vivir en un mundo —le dije señalando en derredor— que valora más a los granjeros que a los cazadores. Ya sabes, aquí lo importante es ser paciente, saber estar sentado, prestar atención...
—Es verdad, el cole se parece un poco a una granja.
—Puede ser, pero ¿sabes cuál es la principal virtud de los cazadores? Son capaces de adaptarse a cualquier lugar —respondí sin dejarle tiempo a pensar—, saben camuflarse. Así que tú vas a saber adaptarte a una clase-granja, estoy seguro.

Mis palabras en esta conversación estaban inspiradas en el maravilloso libro El poder de la neurodiversidad. En concreto, en los resultados de una curiosa investigación realizada con bomberos americanos. Para llevarla a cabo se seleccionó a una brigada y se le pasó un test diagnóstico de TDAH. El resultado fue un alto grado de "positivos". Al ver el listado con los nombres, el jefe de bomberos exclamó: «¡Pero si son mis mejores hombres!»

La experiencia de clase y la investigación recogida por Thomas Armstrong me llevó a una reflexión que me gustaría compartir contigo:

Solo cambiando el contexto, Paquito —el alumno problemático en el aula— se convertía en un alumno aventajado en el patio, en un valioso cazador prehistórico o en uno de los mejores bomberos de la brigada. ¿No será mejor empezar la intervención por el contexto? Si tu respuesta también es afirmativa, te invito a descubrir la Pedagogía Sistémica

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